Divididos

martes, noviembre 28, 2006

Entrevista a ricarfo mollo



Ricardo Mollo
De la revista Music Shop por Marcelo Roacio


Violero entre violeros, Ricardo Mollo además compone y es la voz cantante del trío Divididos. En esta entrevista nos explica desde el trabajo de producción y grabación hasta los secretos de su sonido, pasando claro por sus influencias, de donde provienen y hacia donde van.

¿Qué me podés contar acerca de DIVIDIDOS, el disco recopilación?
"La idea de la recopilación nació de la necesidad de que afuera del país nos conozcan con un solo disco y la mejor manera fue esta, con un poco de todo lo que hace a la historia de Divididos. De ahí la inclusión del popurrí de temas de Sumo hasta los nuevos con Jorge Araujo (N. de R.: baterista que reemplazó a F. Gil Solá). De donde venimos y hasta donde llegamos."

¿Los temas nuevos fueron grabado acá?
"Grabados y mezclados, pero trajimos a Tony Peluso, el ingeniero de "La era de la boludez"



¿Notás que existe una diferencia entre su trabajo y el de un técnico local?
"Todos tienen su estilo para mezclar. Por ejemplo entre Joe Blanley (técnico de los discos de Charly García) y Peluso es como ir de Nueva York a Los Angeles y eso se nota."

¿Participa el grupo en la mezcla final?
"Si. El tipo arma la mezcla y después nosotros retocamos y damos nuestra opinión. El aproxima a lo que él sabe hacer y de ahí comienza a trabajar con lo que nosotros queremos. Así llegamos a la identidad del grupo.

COMPOSICION GRUPAL

¿Cómo se arman los temas en el grupo?
"Por lo general salen cosas en el momento, excepto uno que otro tema. Mucho trabajo en equipo. Con respecto al baterista, la integración musical ya está hecha y aporta lo suyo compositivamente hablando, cosa que por lo general es poco reconocida porque sin la batería el rock no existiría."

Por ejemplo, ¿cómo surge un tema como "Quince cinco"?
"Es la primera vez que hago una cosa así, tan intimista. Se fue dando de ese modo. Primero lo probamos eléctrico pero no andaba. Es más, parte de las cuerdas que se escuchan en el disco están hechas con la eléctrica, usando el volumen para simular violines. La rítmica está hecha con una viola con cuerdas de nylon."

UNO, DOS, TRES, GRABANDO

En lo que a grabación se refiere, ¿qué descubriste yendo a grabar al exterior?
"Aprendí muchísimo. Hice como la alta escuela. Desde cosas como dónde ubicar un micrófono para grabar una guitarra y qué tipo de micrófono usar. Ahora, en los shows en vivo, miro cómo está colocado y ya se donde tiene que ir para que el sonido se transmita como yo quiero."

Y... ¿dónde va el micrófono?
"Ah, eso es un secreto (risas..) La verdad es que colocarlo en el medio del parlante es el peor lugar para tomar el sonido porque sale muy nasal. Nadie escucha el sonido poniendo la oreja en el medio del parlante, sino que uno escucha ese sonido más el espacio físico que existe entre el parlante y el oyente. Entonces se coloca el micrófono a mitad de camino entre el centro y el borde del parlante. Hay que buscar la parte "dulce" del cono."

¿Algo más?
"También aprendí a perderle el miedo a los medios, que es como una maldición que hay acá. Sacarle medios a la guitarra. Y lo fundamental que fue el trato humano. Eso me sirvió mucho para hacer la producción del último disco de La Renga. Los tipos allá actúan como una extensión de la máquina. Nunca dan una opinión si vos no se la pedís, siempre tienen buena onda y el trato es siempre gentil. Propician el trabajo."

¿En qué forma suele grabar Divididos?
"Cuando grabamos la primer etapa, lo hacemos como si fuera en vivo, tocando todos juntos. Mi bafle está en otro lugar para que yo pueda cantar mientras toco, por lo general Diego está en el control y el que ocupa toda la sala es el baterista. Las voces quedan grabadas en esa toma y trato de tocar y cantar bien de una. Lo más difícil, al grabar con auriculares, es adaptarte a que no tenés la presión del parlante en el cuerpo. Por ejemplo "El Arriero" tiene las voces y el solo de las tomas de referencia."

¿Entonces no sos de grabar muchas guitarras en los temas?
"La mayoría de los temas de los últimos dos discos tienen solo una guitarra, bien en trío. Vos ensayás de una forma y cuando llegás al estudio te hacen hacer otra cosa, entonces ahí vienen los problemas. Por ejemplo con La Renga, les dije: cómo tocás, ¿así?, bueno entonces así vas a grabar. Cantando y tocando como en un ensayo."

PRODUCIENDO

¿Cuál es el trabajo de pre-producción?
"La pre-producción es lo que vos querés que quede en el disco. Y en mi caso, el trabajo como productor fue respetar los temas tal cual eran. A no ser que me pidan una opinión, el tema es así. Yo no toco acordes con novenas, docenas...de facturas, etc. Sino los temas se transforman en tuyos y no del grupo al que estás produciendo."

¿Qué tendría que hacer un productor?
"La tarea del productor es infinita. Podés enganchar a un tipo que está frustrado musicalmente y todo eso lo transmite a tu música, o está el otro que entiende lo que es la banda y hace lo que le conviene a la personalidad de la banda. Yo escuché producciones de Calamaro que suenan como Calamaro o de Charly García que suenan a Charly García, y eso no sé si es muy bueno para un grupo. En nuestro caso con Gustavo Santaolalla, el tipo tiene mucha personalidad y obviamente muchísimas ideas, entonces el hecho está en saber qué hacer con esas ideas. Si el tipo te dice 400 cosas y vos las aceptás, ¡agarrate! Ahora, si solo tomás algunas cosas que suman al proyecto, eso está bien. Vos vas a vivir toda tu vida con ese disco y no podés aceptar cualquier cosa que al productor se le ocurra, como ir a grabar un sapo o el aleteo de un murciélago (risas...). Hay mucha gente que vive de esas pavadas."

SONIDO EN VIVO

En vivo siempre se te ve con varios equipos. ¿Los usás juntos, separados, para lograr varios sonidos?
"O los uso todos juntos o sino no uso ninguno de los que se ven, solamente el que tengo delante y que está de espaldas al público. Lo que pasa es que a veces tengo miedo de que se me rompa algún equipo entonces prendo los de atrás para tener un poco de presión en las piernas. Teniendo el equipo de frente resuelvo muchas cosas, entre ellas la distancia y ayudo al sonido general, ya que de esa forma el sonido de mi guitarra que el público escucha sale exclusivamente por los bafles de sonido."

¿Qué equipo usás?
"Hace nueve años que uso un Fender Bandmaster de 50 watts, que dejó de serlo hace mucho tiempo porque fue retocado por varios ingenieros hasta llegar a Alejandro Guithia. El hacía unos equipos que se llamaban Sunet. Cuando estuve en Los Angeles me compré cuatro Bandmaster, se consiguen baratos porque no son tan buscados como los Bassman o Vibrolux."

Pero en el show de MTV tenés atrás dos cabezales.
"Yo había pedido unos Peavey Classic, como los que venía usando en la sala de ensayo, y los conectaron a unos bafles Marshall. Pero la cosa es que no sonaban para nada porque el equipo tiene que tener sus propios bafles (1 x 15" y 4 x 10"). Así que usé el Bandmaster que yo había llevado con un bafle Marshall. En la sala de ensayo, los Peavey sonaban bien pero desde hace un tiempo descubrí que no me gustaban más porque le faltan medios."

SHHH...

¿Cuál es el secreto de tu sonido?
"Trabajo mucho con el volumen. Tengo un distorsionador prendido todo el tiempo y cuando bajo el volumen de la guitarra el sonido se limpia un poco. En algunas partes, cuando necesito que las notas se sostengan un poco más uso un compresor. Siempre usé un Yamaha, pero ahora estoy usando un Boss porque el Yamaha se me rompió."

¿Y el sonido del equipo es limpio?
"No, ya viene con una carga de gain. Para que tengas un ejemplo, en un Twin Reverb tendría el master en 10 y el volumen en 3. Por lo general, los potes de los equipos no tienen un recorrido parejo. Al Fender lo ponés en 2 y tiene muchos agudos pero lo ponés en 3 y los pierde. Entonces busco el balance justo sin que tenga demasiados graves y que suene limpio. Ahí es cuando le doy gain, que es una válvula más que está agregada en la etapa del pre. Y cuando quiero un sonido más limpio bajo un poco el volumen, jamás apago el distorsionador."

¿Qué bafles usás?
"Los bafles son Marshall con parlantes Vintage 30. Los Celestion de 25 watts se mueren y los de 75 watts matan el sonido."

¿Y en cuanto a las guitarras?
"Uso dos que son muy parecidas, armadas por mí. La que uso generalmente tiene un mango de Strato del '65 pero con trastera de ébano y trastes super jumbo. El cuerpo es de una reedición de Stratocaster del '91 y los micrófonos son unos Lace Sensor que encontré en una guitarra hace mucho tiempo. También les cambio de lugar el volumen, colocándolo donde estaría el primer control de tono. Con respecto a la llave selectora, menos las posiciones intermedias las uso todas. Inclusive una de las guitarras tiene una llave de tres posiciones en vez de una de cinco. Actualmente no uso la palanca y tengo los cinco resortes estirados al máximo, como para que el sistema de vibrato esté bien contra el cuerpo de la guitarra. Los encordados son .010. Antes, cuando usaba la palanca, la tenía con dos resortes y usaba cuerdas .009."

¿Quién te arregla las guitarras?
"Antes trabajaba con Pablo (Fantín), un chico de San Martín, pero desde hace un tiempo, mis guitarras las arregla Rubén Martínez (R.A.M.) quien también me está haciendo una a pedido."

SALDO A FAVOR

¿De donde te viene la cosa folclórica?
"De muy chico. Mi hermano tocaba muy bien la guitarra criolla y también cantaba. Todo eso viene conmigo y cuando estás preparado a que eso no te de vergüenza, sencillamente aparece. Lo mismo con el tango que grabamos en el disco anterior (Otro le travaladna), simplemente es cuestión de decidirse y hacerlo. También Diego (Arnedo) tiene mucho de folclore porque su viejo es folclorista."

¿A lo largo de todo este tiempo notás un cambio en tu forma de tocar?
"Más que nada es el empezar a dejar ver la influencias. Cuando uno empieza a tocar tiene un montón de influencias que no muestra por temor al qué dirán. Ahora es como que.."yo ya toco así", entonces estoy evocando todo el tiempo a mis maestros espirituales, como ser Jimi Hendrix."

¿Y en el modo de componer?
"Ahí creo que es el lugar donde uno es uno, sino tenés que afanar temas. Tus influencias son la vida misma."


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Nota : Dimos un show que resumio nuestra carrera musical





Divididos dio un buen show que resumió su carrera musical

Divididos cerró un buen año con un show fuerte que mostró completo su catálogo de sonidos. Hubo una vuelta al experimento, que andaba medio tapado, clásicos, temas nuevos y un oportuno homenaje a Luca Prodan.
Agencia Télam


El 2000 fue un año particularmente saludable para Divididos. No sólo editó su mejor álbum en siete años –Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina para siempre–, sino que recuperó cierta voluntad experimental que había dejado de lado en el último tiempo. Y la expuso en una serie de shows que, sucesivamente, resumió la vocación electrónica, folklórica y acústica del trío, más allá de su histórico talento arrasador para tocar rock fuerte. Además de alumbrar la sonrisa de despedida de un año positivista, las dos presentaciones en Obras funcionaron como puertas de acceso a toda la obra pasada de Divididos: un robusto catálogo de canciones y sonidos que refleja turbulencias personales, estados de ánimo artístico y una voluntad irreductible para dejar atrás los tropiezos y mantenerse en la primera plana de la escena rock argentina.

Para cerrar el año, Divididos eligió repartir sus seis discos de estudio en dos conciertos, tocando tres álbumes (casi enteros) por noche. Si bien la estrategia permite revisitar cómoda y exhaustivamente cada uno de sus discos, es cierto que privó a los fans de una parte importante de canciones favoritas. La mera decisión organizativa fue, quizás, el único punto débil de estas actuaciones. El viernes, a lo largo de tres horas, Mollo, Arnedo y Araujo se dedicaron a repasar con lujo de detalles los temas de 40 dibujos ahí en el piso (1989, el debut), La era de la boludez (1993, la consagración) y Gol de mujer (1998, la “resurrección”). Entre la secuencia inaugural de electrónica beduina titulada “Pestaña de Camello” y los enganchados de Sumo del final, hubo tiempo y espacio para reconstruir el camino que llevó a los paisanos de Hurlingham a convertirse en la primera banda de rock “indiscutible” de la década pasada.

En el ‘89, las canciones de Divididos rara vez veían el sol. No había pasado mucho tiempo desde la muerte de Luca, la disolución de Sumo y la dispersión de sus integrantes. 40 dibujos... era un disco que hablaba de valles secos, bares decrépitos, cerveza tibia y pesadillas. “Quise ser fusilado para no esperar”, dice un verso de “Gárgara larga”, que en Obras sonó con el violín oportunamente sombrío de Javier Casalla. Todas esas canciones-trauma, interpretadas desde un presente de sanidad y paz interior, renacen como clásicos de época sin sobresaltos ni sensaciones oscuras. “La mosca porteña”, “Che, qué esperás”, “Haciendo cosas raras” y “Un montón de huesos” son favoritos históricos del público de Divididos. Al igual que “Los hombres huecos” (la adaptación de un poema de Thomas Elliot), a la que el 2000 encontró tecnológicamente reforzada. Luego sonaron “Los sueños y las guerras”, “¿De qué diario sos?” (con la trompeta de Gillespi) y “Camarón Bombay”, una pequeña broma de los comienzos que se celebró con el mismo cariño que la versión potente de “Light my fire”, clásico de The Doors.

Las camaritas sujetas a los micrófonos devolvían primerísimos planos de Mollo, reproducidos en ojo de pez a través de pantallas con una imagen deliberadamente inestable. La nariz del cantante se caricaturizaba en blanco y negro mientras pasaban los capítulos de La era de la boludez, el sucesor de Acariciando lo áspero y álbum consagratorio en la carrera de Divididos. Producido por Gustavo Santaolalla, La era... resumió la infinitamente reseñada conciliación entre rock y folklore, con algunos símbolos precisos como la versión de “El arriero” de Atahualpa Yupanqui,la chacarera “Huelga de amores” y el chamamé “Ortega y Gases”, tres momentos que en Obras integraron un bloque autóctono reforzado con el guitarrista Alambre González, Omar Mollo (guitarra y zapateo) y un clima de peña lisérgica que se adueñó del show. “Dame un limón” siguió con la colaboración de Tito Fargo y aquel disco del ‘93 reapareció en el último tramo con dos canciones demoledoras: “Paisano de Hurlingham” y “Rasputín”.

El tercer disco en cuestión, Gol de mujer, es el álbum con que Divididos volvió a las fuentes, recuperó la sonrisa y preparó el terreno para el necesario vuelco artístico de Narigón del siglo... (que junto con Acariciando lo áspero y Otroletravaladna fueron presentados anoche). Aun sin representar más que una transición en la obra de la banda, los temas de Gol de mujer son igualmente infalibles: “Alma de budín”, “Cabeza de maceta”, “Nene de antes” y “Cosas de baboon” estallan como cualquier canción energética de Divididos. Y “Luca”, homenaje explícito al héroe de Sumo, cobró especial dimensión por tratarse del aniversario de su muerte (el 22 de diciembre de 1987). Una certeza: para Divididos, poder gritar esa emoción frente a 5 mil personas es parte de una campaña de destrucción de complejos que los llevó a reconciliarse con todo su pasado y mirar definitivamente al futuro.

Discografia

Tras un año y medio de tocar en pubs lograron editar "40 dibujos ahí en el piso" (1989), que incluye 11 temas propios, un cover de The Doors y una adaptación de un poema de Thomas Elliot.

En 1990 Federico Gil Solá reemplazó a Collado en la batería y el trío ganó más potencia en la base. Para fines de 1991 ya estaba en la calle el segundo trabajo discográfico, "Acariciando lo áspero", que acentuaba el perfil de funk-rock esbozado en la primera placa, que tiene muchos puntos de contacto con Los Redonditos de Ricota.

Durante 1992 ellos mismos se produjeron varias presentaciones en Obras Sanitarias y pudieron así promocionar sus álbumes, ya que la discográfica les negaba todo apoyo "por falta de presupuesto".

Para "La era de la boludez" (1993) lograron mezclar el material en Estados Unidos, con Gustavo Santaolalla como director artístico. Casi todos los temas ya habían sido presentados como inéditos en los shows de Obras, razón por la cual la repercusión del lanzamiento fue inmediata. A tal punto que catapultó al segundo disco al segundo lugar en ventas y obligó a una reedición del mismo.

Ya para entonces las versiones aggiornadas de canciones folklóricas se habían convertido en clásicos de la banda, como "El arriero". Ese año (el '93) se confirmó como el mejor del grupo, al llenar un total de 13 estadios Obras, colocar "La era..." en el primer puesto de ventas y liderar las encuestas de los medios especializados. «Las encuestas no tienen mucho que ver con el sentimiento. Tienen que ver con lo que a un periodista le gusta», desmitificaba Mollo (Pelo, marzo del '93). Los shows duraban tres horas y tocaban alrededor de 30 temas: eran "la aplanadora del rock". «El problema es que todos miden tu éxito en números, y nadie habla de la música que provocó eso», se quejaba (Clarín, 21.04.95).

En septiembre de 1994 Divididos se presentó ante 20.000 personas en el estadio de Velez, cifra que se agiganta al remarcar que la discográfica les quitó una vez más el apoyo, ante la negativa del grupo a que tocara como telonero Carlos Vives, un colombiano que intentaba desembarcar en nuestro país.

En febrero de 1995 se presentaron en la explanada de ATC en un concierto gratuito que convocó a 40.000 personas. Durante todo ese año se dieron una serie de internas que hasta llegaron a poner en duda la continuidad del grupo. Tras el alejamiento de Gil Solá se incorpora como baterista Jorge Araujo, que provenía del grupo de fusión Monos con Navajas. Estas idas y vueltas condujeron al grupo a una notable crisis de convocatoria, que llevaron a suspender la serie de Obras que venían realizando desde 1985.

En setiembre viajaron a Nueva York para grabar y mezclar el cuarto LP, "Otro Le Travaladna" (leer el título de atrás para adelante para encontrarle sentido), que incluye títulos como el corte "Tomando mate en La Paz", "Volver ni a palos" y "Basta fuerte". Las críticas recibieron el material muy positivamente: «es un descontrol creativo y lo bien que hacen -escribe Gloria Guerrero-. De rocks casi hard al tango, después un rocanrol funkeado al mango (...) el trío suena como un martillo neumático capaz de perforar cualquier asfalto neuronal» (Revista Humor, 13/12/95).

En octubre del '97 participaron del show en homenaje a los veinte años de las Madres de Plaza de Mayo, junto a León Gieco, Las Pelotas, La Renga, Los Piojos, Todos Tus Muertos, A.N.I.M.A.L., Attaque '77, Actitud María Marta, entre otros.

Luego de firmar contrato con la multinacional BMG, graban Gol de mujer (1998) en Los Angeles, con temas como "Nene de antes" y "Sobrio a las piñas". El material fue presentado en el Parque Sarmiento y luego en el Estadio Obras Sanitarias.

Narigón del siglo fue grabado y mezclado íntegramente en los Estudios Abbey Road de Londres, con producción de Afo Verde. El disco tiene como subtítulo "Yo te dejo perfumado en la esquina para siempre". Editado el 15 de marzo del 2000, tiene en "Par mil" a su primer corte difusión. Este disco queda marcado por la inclusión de nuevos sonidos, como arreglos de cuerdas y guitarras acústicas. Fue elegido el Mejor Disco del Año en varias publicaciones.

Viveza criolla (2000) es un disco en vivo, editado por Polygram, su anterior sello discográfico. Previamente lanzaron 10 (1999), un disco doble recopilación.

En enero del 2001 Divididos se presentó en la ciudad de Ushuaia, en el marco del ciclo "Argentina en vivo 2", ante 7000 personas y con varias bandas locales. Ese mismo mes compartieron escenario con R.E.M y Beck, en la primer edición del festival "Bs. As. Hot Festival".

"Cajita musical" es el primer single de Vengo del placard de otro (2002), el siguiente disco, integrado por 14 temas compuestos por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. Bajo las directivas del ingeniero Alvaro Villagra, la banda integró distintos estilos y una variada gama de instrumentos y sonidos, hasta llegar al punto de trabajar con 12 violines, 4 chelos, fagot, corno y flautas.

Vivo acá (2003) es un disco doble grabado en vivo en formato electroacústico, con motivo de los festejos por los 15 años de la banda.

En abril del 2004, Jorge Araujo anunció su desvinculación de la banda. Su lugar fue ocupado por Catriel Ciavarella, quien había sido el primer baterista de MAM, la banda de Omar Mollo.



Discografía
40 dibujos ahí en el piso, 1989
Acariciando lo áspero, 1991
La era de la boludez, 1993
Otroletravaladna, 1995
Divididos, 1996
Gol de mujer, 1998
10, 1999
Narigón del siglo, 2000
Viveza criolla, 2000
Vengo del placard de otro, 2002
Oro, 2003
Vivo acá, 2003
Canciones de cuna al palo, 2004
Vianda de ayer, 2004
Obras cumbres, 2006

Nota : De lo nuestro, lo mejor


De lo nuestro, lo mejor

Sin presentar temas nuevos, Divididos mostró una vez más su capacidad de aturdir y conmover. La crónica de Guillermo Boerr, para Clarín.
Publicado en Diario Clarín


foto: Clarín
La nota completa en Clarín

A esta altura del partido no quedan dudas de que Divididos es una de las bandas definitivas del rock argentino. Su estilo característico, en el que las influencias se amalgaman a la perfección, su sonido (¿qué otro artista está en condiciones de merecer un apodo como "la aplanadora del rock"?) y sus canciones los vuelven instantáneamente reconocibles. Otro factor interesante del trío es la transversalidad: Divididos le gusta a los rockeros, a los metaleros, a los que les gusta el pop y el folclore. Y en los shows se mezclan los cuarentones de clase alta con el típico chabón de barrio. Cultores de su propio clasicismo, Ricardo Mollo y Diego Arnedo (complementados por el "músico elegido" Catriel Ciavarella) se dedicaron el jueves y viernes a repasar sus grandes canciones en el Luna Park.

A casi veinte años de su formación, Divididos se ha transformado, quizás, en una entidad mayor incluso que Sumo, el ya mítico grupo de cuya diáspora surgieron no sólo Divididos, sino también Las Pelotas y Pachuco Cadáver, la efímera banda de Pettinato y Guillermo Piccolini. Sumo es leyenda (de hecho, la mayor parte de esos niños que hacían pogo en el Luna eran, si tanto, unos mocosos cuando Luca se nos fue), pero Divididos hereda la leyenda y le pone encima una capacidad pasmosa de aturdir y conmover. Y aunque en la página web del grupo dice que "El nuevo disco se va armando", a casi nadie parece molestarle que ya hace cuatro años que editaron su último álbum con canciones nuevas (Vengo del placard de otro). En el show del jueves no hubo novedades al respecto: fue un repaso. Un repaso en el que, salvo en la zapada con Pettinato, los Divididos solitos le recordaron a todos cómo fue que se ganaron el apodo que los marcó desde la época de Acariciando lo áspero.

Entre un temazo y otro (de La ñapi de mamá a Cielito lindo en dos horas y media a 220 voltios), Catriel Ciavarella empapó su remera de Muhammad Ali (que le valió el apodo de "el Boxitracio" por el colega Roque Casciero) nada menos que con el Moby Dick de Led Zeppelin, un riff paquidérmico como mera excusa para el solo de batería. Eso fue lo más cerca de la sorpresa que estuvo el concierto. Pero el público de Divididos no va a los shows a sorprenderse, va a renovar el estupor que la banda le produce: aún hoy la intensidad de sus presentaciones en vivo es increíble. Así que, sin estrenos en los recitales, habrá que meterse cada tanto en el sitio que el grupo tiene en Internet para ver si las novedades llegan por ese lado.

Nota : De lo nuestro, lo mejor

De lo nuestro, lo mejor

Sin presentar temas nuevos, Divididos mostró una vez más su capacidad de aturdir y conmover. La crónica de Guillermo Boerr, para Clarín.
Publicado en Diario Clarín


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A esta altura del partido no quedan dudas de que Divididos es una de las bandas definitivas del rock argentino. Su estilo característico, en el que las influencias se amalgaman a la perfección, su sonido (¿qué otro artista está en condiciones de merecer un apodo como "la aplanadora del rock"?) y sus canciones los vuelven instantáneamente reconocibles. Otro factor interesante del trío es la transversalidad: Divididos le gusta a los rockeros, a los metaleros, a los que les gusta el pop y el folclore. Y en los shows se mezclan los cuarentones de clase alta con el típico chabón de barrio. Cultores de su propio clasicismo, Ricardo Mollo y Diego Arnedo (complementados por el "músico elegido" Catriel Ciavarella) se dedicaron el jueves y viernes a repasar sus grandes canciones en el Luna Park.

A casi veinte años de su formación, Divididos se ha transformado, quizás, en una entidad mayor incluso que Sumo, el ya mítico grupo de cuya diáspora surgieron no sólo Divididos, sino también Las Pelotas y Pachuco Cadáver, la efímera banda de Pettinato y Guillermo Piccolini. Sumo es leyenda (de hecho, la mayor parte de esos niños que hacían pogo en el Luna eran, si tanto, unos mocosos cuando Luca se nos fue), pero Divididos hereda la leyenda y le pone encima una capacidad pasmosa de aturdir y conmover. Y aunque en la página web del grupo dice que "El nuevo disco se va armando", a casi nadie parece molestarle que ya hace cuatro años que editaron su último álbum con canciones nuevas (Vengo del placard de otro). En el show del jueves no hubo novedades al respecto: fue un repaso. Un repaso en el que, salvo en la zapada con Pettinato, los Divididos solitos le recordaron a todos cómo fue que se ganaron el apodo que los marcó desde la época de Acariciando lo áspero.

Entre un temazo y otro (de La ñapi de mamá a Cielito lindo en dos horas y media a 220 voltios), Catriel Ciavarella empapó su remera de Muhammad Ali (que le valió el apodo de "el Boxitracio" por el colega Roque Casciero) nada menos que con el Moby Dick de Led Zeppelin, un riff paquidérmico como mera excusa para el solo de batería. Eso fue lo más cerca de la sorpresa que estuvo el concierto. Pero el público de Divididos no va a los shows a sorprenderse, va a renovar el estupor que la banda le produce: aún hoy la intensidad de sus presentaciones en vivo es increíble. Así que, sin estrenos en los recitales, habrá que meterse cada tanto en el sitio que el grupo tiene en Internet para ver si las novedades llegan por ese lado.

Biografia





Ricardo y Diego viajan al pasado desde el presente en un viaje que será luego el pasado del futuro.
Aquí no hay datos técnicos (que sí están en los discos) sino algunas de las preguntas que recorrieron ese tránsito.
Las anotaciones de un camino.
La historia, además de una sucesión de hechos públicos es sobretodo un ir hacia. Un modo de estar en las cosas.
Más importante que los hechos en sí mismos son las razones que motivaron la constitución de ese modo particular de ir hacia el centro de un sueño, las intuiciones de un juego, el instinto de un entusiasmo.
La incansable belleza de una ilusión.
Dos hombres desde su historia yendo a su historia.
Un viaje. La cámara fija sobre la conversación de la historia de ese viaje donde incluso en este mismo momento se viaja.
Con un lápiz negro se escriben acá las anotaciones de ese camino.

Gastón: hacer una biografía es como hacer arqueología sobre las fotos biológicas de un proyecto. Lo más cercano a un hecho que sucedió y que alguien versiona. Empecemos por el significado que tiene un nombre. En este caso un nombre colectivo. ¿Cómo hace uno para querer un nombre propio?. En este caso un nombre "Divididos" que uno podría literalmente traducir como "separados", y a mí siempre, en cambio, me llevó a pensarlo como la situación de un grupo que está junto. Esa acepción que dijo Tom Lupo y que alguna vez conversamos: la idea de "Divididos" como diverso. Rastrear un poco el origen del nombre, ¿cómo conviven con ese nombre? ¿Cómo un nombre define, u omite o construye?

Ricardo: por lo general las cosas tienen respuesta mucho tiempo después. Quizás no tenemos todavía la respuesta exacta pero la elección del nombre es por resonancia. Por una cuestión de resonancia por simpatía, porque cuando llegó ese momento, el momento de la desolación que es sigamos haciendo música pero ¿hacia donde? Y no hay hacia donde, sino simplemente hacerlo. Llegó el momento en que teníamos que empezar a hacer eso de una manera focalizada. ¿Quiénes son estos tipos? Y esos tipos eran dos tipos que venían de hacer otra cosa que tenía otro nombre. Y surgieron algunas ideas de nombre y el que quedó como establecido porque tocó en algún lugar de resonancia fue Divididos. ¿Por qué? No sé. A través del tiempo se fue explicando así mismo pero no tuvo la cosa de decir nos llamamos así, como se dice la división de sumo: Divididos y Las Pelotas, no tiene que ver con eso, tampoco tiene que ver con Divididos por la felicidad, no tiene que ver con ningún Divididos que se conozca sino que tiene que ver con que eso pegó en el lugar de un estado de ánimo y ahí quedó.

Diego: eso que decís es cierto, hay una parte no inconsciente pero la parte que no la pensas mucho, que la dejas suceder, porque lo que más necesitábamos era ponerle la identidad a algo, más que cómo se llamara, aunque eso tuviese también una relación de algo que dijimos "y sí, este está bueno, más que este", pero también hay un alto porcentaje de la necesidad de volver a sentirse consolidado en algo después de la dispersión que generó esa muerte. Pienso que en ese momento la necesidad que teníamos de consolidar algo tenía un porcentaje bastante alto por sobre el nombre que lo iba a identificar. Siendo que el nombre también dijimos este está bueno, o qué bueno! después de otros que eran "La División", "Los balcones"... "Casita de muñecas" era otro, no? Es como cuando uno dice bueno esto puede ser muchas cosas, pero que sea una rápido por la necesidad de corporizarlo con un título. Tiene que ver con la perdida del otro. Con la dispersión, cosa que no estaba bueno.

Gastón: uno de los espacios artísticos que más trabaja conceptualmente en la idea de Historia es el Teatro y cuando uno piensa en el guión de una historia, en ir construyendo los procesos de una historia, en el teatro existe claramente una división entra las acciones y las descripciones. Las acciones son aquellos momentos donde en el teatro se avanza y las descripciones son momentos donde no se avanza pero se ensancha, se embellece y no necesariamente lo hace avanzar. Cuando ustedes piensan hacia atrás en la historia de Divididos ¿cuáles son las 2 o 3 acciones que reconocen como momentos donde en esta búsqueda de avanzar hacia un lugar consideran que son bisagras fundantes de esa historia?

Ricardo: yo tengo una foto que la tengo así como "la foto". Que es la primer foto que nos sacamos los dos. Yo traje la cámara de mi vieja y nos sacamos una foto en el patio de la casa donde ensayábamos. Puse la cámara en automático, como hacíamos siempre, y nos pusimos los dos cada uno con la cara que después de alguna manera acompañó el ying-yang.

Gastón: ¿Y eso cuándo fue?

Ricardo: eso fue en el 88. No teníamos baterista y estábamos en la sala de Palomar y nos vamos al patio de la sala, lugar al que nunca íbamos pero que empezamos a ir porque necesitábamos tocar pero también tomar aire y juntar fuerza y volver a meterse en ese sótano donde anteriormente tocábamos con Sumo. Había una carga muy fuerte al punto que estéticamente de alguna manera le corrimos el formato, achicamos la sala, le pusimos una pared de cartón para que no sea el mismo lugar. Una serie de cosas que nos corran de la historia. y en ese momento saco esa foto donde Diego tiene una cara y yo tengo otra. Él está con una cara como de un tipo medio...no cara de orto pero... y el otro está medio como optimista, si pero no, pero no tanto como dice el 38. ¿Te acordás que después le escribíamos cosas arriba?

Diego: cara de orto y simpatía.

Ricardo: era el resumen de todo. Pero que son los dos condimentos que llevaron adelante, por eso el Ying y el Yang, porque tiene que ver con lo positivo y lo negativo necesario uno del otro. Las dos cosas funcionan juntas. Dos caras de orto o dos simpáticos no iba a andar. Eso funcionaba si alguien asumía uno de los dos roles y por suerte se dio así desde siempre. Desde mucho antes de eso y desde mucho antes de Sumo cuando nos juntábamos a grabar cosas leyendo un libro cada uno y cada uno leía una frase del libro y eso funcionaba como una nueva historia.

Gastón: ¿Y era un libro particular?

Ricardo: Truman Capote. Grabábamos en una porta estudio cuando el tipo dice: "pistola, pistola: entonces coma y engorda". Había cosas que salían de un libro y el otro contestaba desde otro libro de otro autor y esa era la nueva historia.

Gastón: ¿después eso configuró un poco un modo de escribir no? Pero ya con los libros de ustedes.

Ricardo: exacto. Ya dejando el libro y yendo a la vida. Y a la visión de cada uno de la vida que termina en las letras como son.
Bueno esa es mi foto cuando yo pienso en ese momento del abrazo en la desgracia. Nos quedamos juntos y nos abrazamos en la desgracia y le dimos para adelante. La imagen es entrar a la sala a tocar que es el punto donde te olvidas de todo y salir de la sala a que te aplaste la historia. Y en ese aplastar de la historia está la foto. Entonces es la descripción y la acción que se arma ahí en las dos cosas.

Diego: la foto es emocional. Tiene que ver con lo afectivo. Las situaciones las van resolviendo situaciones emotivas que van funcionando una después de otra y creo en esa foto de la necesidad de recomponer un dolor. Como el encuentro que hizo que se pudiera luchar contra ese dolor que era la de una pérdida muy reciente y que generó la contención que uno le puede dar al otro que no lo puede uno solo. Y que eso genera hechos. Pero para poder autocontenerse con alguien detrás de algo sucedido que había que soportarlo, llevarlo adelante, comprenderlo más que nada. Entonces la foto es emotiva, afectiva. Lo otro era: "bueno, ¿entonces qué hacemos?, y ya que sabemos hacer tal cosa bueno, divirtámonos con eso que sabemos hacer". Pero en el fondo la reunión nace de algo que tiene que ver con el afecto.

Gastón: hay una frase que tiene que ver con esto que acaso ustedes la puedan enmarcar (no necesariamente explicar) sino contextualizar, que dice: "dejame que diga de una buena vez que no soy nadie, soy un montón de huesos"

Ricardo: claro. Es que tomás cosas y después andá a saber. Pero con el tiempo estás diciendo sin saber qué estás diciendo. Porque todo lo que se dijo en todas las letras son cosas sin saber qué estabas diciendo y a quién vos creías que le cantabas y a quien realmente terminaste cantándole. Porque al final es a uno mismo, aunque lo pones en otro. Como los sueños: soné con fulano pero no, la cara era de otro, claro: ¿cómo vas a soñar con alguien que te pueda hacer daño o que puede ayudar a construirte?. Es de a poco, después le corrés la cara y decís soy yo, o es tal, o es tal cosa.

Diego: eso de ir a provocar justamente por esa salida, por esos lados. Yo no puedo creer con el tiempo, todo lo que se liberó de lo congestionable de la realidad, todo lo que se liberó sin querer con seguir adelante esa manera de entender que por ahí podía llegar a pasar algo. Reconociendo situaciones y pasarlas a una canción, desde la letra de la música, desde la música de la letra. Desde esa manera de entender que vos podés estar sacando cosas de adentro. Y sentir que después de hacer eso hubo algo que actuó, en la liberación de esas propias cosas que no podés llegar a entender muy bien porqué son. O de dónde vienen. Pero lo que hacés es liberarlas.

Gastón: más que organizar respuestas organizan tus propias preguntas sobre tu existencia.

Ricardo: te devuelve cosas, como lo que pasó con Tom. A mí me devolvió algo que le dio un poco más de sentido a la pregunta que no es pregunta y es una pregunta: Divididos.

Diego: es como sentir un determinado frío e ir poniéndole ropa sin querer.

Ricardo: ¡qué bueno!

Diego: como una cosa que sucede y vos sin querer le vas dando una ropa y de golpe decís no siento más frío y decís ¿qué hice? No sé, hice todo eso y no estaba buscando calmar esa descontención. Porque de hecho yo siempre entendí que lo que elegí hacer no estaba muy mostrado. Quizás un poco por la relación de mi viejo (ni siquiera muy copada), pero no estaba muy bueno para salir adelante.

Ricardo: no estaba bueno ser eso que ibas a ser.

Gastón: es como cuando el hijo toca rock y viene el padre y le dice: "cuando sepas tocar vas a hacer jazz".

Ricardo: bueno, claro, "siempre hay una mejor."

Diego: por eso te digo que en mi caso no sé si estaba bueno porque mi padre era músico y yo hacía música pero no estaba dentro de la línea de lo que se supone que tenía que tocar.

Gastón: ¿cómo de esa primer foto de dos llega a haber un primer tercero?

Ricardo: el primer tercero fue una batería electrónica. Estuvimos a punto de hacer nuestro primer show con esa batería electrónica. En una fiesta.

Diego: nuestro primer show, que no lo hicimos, iba a ser en una fiesta en el Palomar.

Ricardo: no teníamos baterista. Tenemos a éste, que sólo había que ponerle unas pilas y salíamos. Pero no importaba. Porque en ese momento realmente no importaba, lo que sí importaba era hacerlo, no importa cómo. Ése es el punto, no te puede frenar una situación. La situación o te fortalece o harás el proceso necesario para atravesarla. Y lo que hicimos fue eso: dejar que las cosas sucedan. Vamos a tocar, ¿no hay baterista?, bueno: toquemos con... lo que tenemos hoy, lo que estamos haciendo es esto. Entonces hoy toquemos así. Lo que pasó fue que apareció, en una noche que él te puede contar mejor porque saliste por ahí y te lo encontraste...

Diego: a claro. Fue como corporizar la batería electrónica. Era mejor. Aparte porque la estética del dictamen de la cultura del rock, que sé yo por dónde entenderlo... había que conseguir un batero. El batero es el batero. Todos tenemos un baterista adentro, todos tenemos dos palos en la mano y le queremos pegar a algo. Entendimos que hacía falta que ese lugar estuviera corporizado y bueno, el primer baterista que llegó fue Gustavo Collado que era alguien más o menos conocido y lo encontré en un bar. En ese momento su proyecto había terminado, era: "La sobrecarga" y era el día de su cumpleaños. Él con un vaso y yo con otro y le expliqué que estábamos tratando de llevar adelante ese proyecto y que faltaba alguien que tocara la batería y dijo bueno, vamos. Se llevó la batería y se metió en el sótano y empezamos a continuar ese proyecto con ese primer baterista que se hizo cargo de eso que necesitan las canciones y la estética de la cultura del rock que dictaminaba en ese momento. Y creo que siempre fue así, un grupo de rock era con batero. Y entonces apareció el Collado.

Ricardo: aprendió todo lo que la batería electrónica hacía, y en muy poco tiempo, porque esto fue en mayo, y el 10 de junio fue nuestro primer show. Por eso te digo que ya venía todo en una situación donde ya no había forma de pararlo, era: "hay que tocar, bueno, ¿cómo?, ¿Con qué? Con lo que hay". Así fue un poco el comienzo de todo. ¿Qué hay para tocar? Esto. ¿No hay para pagar un sonidista?, entonces llevemos esto que tenemos acá y toquemos con lo que tenemos en el lugar al que vamos. Y se va a adecuar todo a lo que tenemos.

Gastón: ¿el espíritu de esa idea, ya no las estructuras o las condiciones, pero el espíritu de esa idea sigue siendo la misma, no?

Ricardo: es igual. Porque el comportamiento que uno tiene lo aplica a lo que tenga. Si tenés con qué hacerlo y sino lo tenés, lo hacés. Y si no lo tenés lo hacés con lo único que tenés que sos vos. Todo lo demás es sustituible, puede ser mejor o peor, pero si no estás vos con esa pulsión, no funciona nada. Por más que tengas las mejores cosas del mundo. Si no hay pulsión, si no tenés algo adentro que te mueva a hacerlo. Porque además hay mucha gente que teniendo todas esas condiciones le falta justamente esa posibilidad de romper con el No, porque el No lo tenés, ya está, el No es la sociedad. Y como está ese No, vos tenés tu pequeño Sí, que no le tiene que molestar a nadie. Porque vos no le estás diciendo No, le estás diciendo SÍ. Sí a un NO grande. Y vos decís sí, chiquito, pero mi sí va para adelante. Y chau, y atravezás ese No. ¿Viste que la ene tiene como dos piernas?, pasás por debajo de las piernas de la ene y seguís. No estás jodiendo a nadie.

Gastón: este "No" hoy está muy traducido a una noción del tiempo. Hay un tiempo del sistema, que es corto, y un tiempo de las cosas, que por lo general es mucha más largo. Hoy es difícil para una persona, o al menos le cuesta mucho, construir condiciones para bancar los propios tiempos de su proyecto ante los tiempos del sistema que te pide que tenés que hacerlo ya, si no funcionó: fracasaste.
¿Cómo los tiempos de ese proyecto artístico, esas ganas, ese entusiasmo, esa perseverancia deben de alguna manera dialogar, enfrentarse, contemplar un tiempo que permanentemente es más corto que es el del sistema y qué hacer frente a eso?

Ricardo: lo que pasa es que el sistema ya tuvo todo su tiempo para pensar en el tiempo que te va a dar a vos para que vos no tengas el tiempo de pensar. Él ya pensó y ya hizo toda su evolución para que venga hoy y te diga: "esto se hace en este tiempo". Yo no puedo respetar eso, porque yo no tuve mi tiempo de elaboración para decir: esto es en este tiempo, pero yo lo sé ahora, mi tiempo va a llegar acá, entonces si mi tiempo va a llegar acá y nos encontramos, y está todo bien, bien. Y sino, se rompe un fantasma. Y hay que atravesar ese fantasma. El tiempo es el tiempo de uno. El tiempo del sistema es el tiempo del sistema. Pero el tiempo del sistema es el mismo tiempo que el tuyo. Con la diferencia de que vos te enterás al encontrarte con el sistema. No hay que verlo al fantasma. El fantasma está ahí. Si lo ves, y su canto te hipnotiza...

Gastón: en ese marco: ¿Cuáles son las tres cosas que ustedes le podrían decir a un pibe que hoy está con esa ilusión de llevar adelante un proyecto y tiene todos estos replanteos: estaré haciendo las cosas bien, por qué no tengo un resultado... ?

Ricardo: que crea en sí mismo. Ni siquiera son tres cosas, es una sola. Creé en vos y si vos creés en vos va a estar todo bien. Si vos no estás haciendo el proyecto de otro ni le estás alterando la vida a nadie. Simplemente estás haciendo tu propio proyecto que lleva tu propio tiempo y tu propia crítica de lo que vos creés que está bien para vos, ni siquiera para otro. Porque también está todo puesto en el afuera. Hay mucho afuera. El pibe que piensa que tiene que hacer un demo y agradar a alguien. Se tiene que agradar así mismo sino no hay nada. No tenés nada para decir si primero no te agradás a vos mismo. Como principio.




Diego: es complejo eso del desafío contra tus propias cosas en el tiempo. Como plantearse ya existencialmente qué pasa si me levanto de la cama o no. Pero también sabiendo por qué me levanto y por qué no. No me levanto y no lo hago porque lo quiero hacer bien. O me levanto y lo hago porque lo puedo hacer pero me sale mal. En ese sentido lo que es la pulsión, o el deseo de hacer algo en relación a ver en qué tiempos te permite la realidad hacerlo o no, es un desafío. Es un mambo. Hay que reconocerlo a medida que vas viviendo. Nosotros escribimos una letra que dice: si me lleva el pingo o el pingo soy yo. ¿Lo hago rápido mal o lo hago despacio bien?, o si lo hago despacio no lo puedo hacer porque no me dan los tiempos. Se muere. En el momento que muere, muere con el simple hecho de saber qué me gusta hacer. Y lo vas haciendo y lo que va sucediendo a la par de los hechos mientras lo estás pensando. Si sí o si no. Lo importante es la fuerza de esa naturaleza que te lleva a hacer las cosas y supera ese compromiso de la crisis existencial. Y tal vez hasta la calma. Es lo que me pasó a mí, y yo mientras tenía ese gran quilombo. ¿Qué carajo hago?, ¿Qué carajo hago?...estaba tocando.

Ricardo: mientras preguntas qué carajo hago estás tocando.

Diego: uno puede pasar la vida preguntándose un montón de cosas y lo que queda es lo que estás haciendo porque tenés ganas de hacerlo. Y así se mueren las velocidades. Y de hecho existen porque tenemos miles de proyectos y de golpe decimos uhhh, tenemos que hacerla pero hay otra cosa que es un poco más esencial y buscamos el tiempo y la forma y ya hemos aprendido técnicas también para poder resolver. La única manera de aprender es haciéndola.

Ricardo: pero también el proceso creativo. Como si hoy fuéramos una banda que recién empieza y quiere hacer un demo o lo que sea, el proceso creativo lleva el tiempo que lleva, no lleva un tiempo determinado: no bueno esto... cada dos años hay que hacer un disco. Antes era cada uno año, ahora es cada dos años. Alguien corrió el parámetro porque evidentemente hay cosas que no se pueden medir. Entonces le ponen un tiempo igual porque parece que si no le pones un tiempo... ¿nadie va a hacer nunca más un tema? ¿Nadie va a hacer nunca más un disco?
El proceso creativo es el proceso creativo y va a llevar el tiempo que lleve. Porque no tiene tiempo. El proceso creativo está dentro de lo emocional y en lo emocional no existe el reloj. Hoy sentís la misma emoción que sentías hace cuatro años cuando veías una cosa, ¿por qué?, porque no hay tiempo.

Gastón: empieza un momento donde otros comienzan a leer las cosas que uno hace, las conceptualizan y las escriben para contárselas a otros. Los 90 inician con eso de "siento la birome sobre mí/ del periodista que se muere por tocar", que más allá del contexto de esa frase está el recorrido vinculado a como otros traducen lo que uno hace y lo ponen en un lugar o manejan y construyen los tiempos de esas situaciones.

Ricardo: otra frase que le escuché a Tom Lupo: "Traductore traidore". ¿Qué estás traduciendo sino hay nada que traducir? Estamos hablando el mismo idioma, si me traducís me estás poniendo tus palabras en mi historia. Un poco lo que pasa con el "siento la birome sobre mí" más que lo que sigue, es que siento que me están escribiendo arriba mío. Yo estoy diciendo una cosa y vos estás escribiendo arriba de lo que yo digo, entonces ¿para qué digo?. Porque ése fue el padecimiento, ese es el principio de cuándo vos decís ¿por qué?. Hoy ya sé por qué, entonces cuando llegamos a la conclusión de que "vamos a hacer una nota con un medio gráfico" ¿para qué?, ¿para que agarren mi foto y pongan abajo lo que se les canta el orto?. No! Hoy lo puedo decir, hoy le encontré las palabras. En ese momento no. En ese momento lo sufría.
Porque en ese momento decís: ¿por qué pasa esto? ¿Por qué un tipo tiene la posibilidad de sentirse de alguna manera como un evaluador del sueño de otro?, porque con Diego iniciamos una cosa, nos subimos al escenario y podemos de alguna manera concretar nuestro sueño y viene alguien y dice: "pero ahí en el medio falta alguien", y si en el medio faltara alguien lo hubiéramos puesto, pero en nuestro sueño era lo que estábamos mostrando, no lo que el periodista quería ver. Ahí viene la parte siguiente que es "del periodista que se muere por tocar", porque si falta alguien es él.

Gastón: en ese contexto donde empezaban a sentir esa birome tratando de escribir una época del sueño de ustedes, ¿qué otras fotos de ese momento recuerdan?

Ricardo: y un poco se me mezcla El domador... por algo, no sé, en algún momento aparecieron los ponchos, que uno lo hace como chiste, y fuimos a Córdoba y nos compramos los ponchos y nos cagamos de risa y dijimos: "vamos a salir a tocar de poncho", de alguna manera es El domador, el que está domando su historia, el que no sabe qué pasa, ¿viste?, te subiste a un barco que no sabés a dónde va, no sabés nada, estás ahí arriba y es tu barco, entonces tenés que lograr ser ese barco, no estar puesto ahí arriba, si no ser vos el barco. En algún momento no va a haber diferencias, pero hasta ese momento es como que aparece la búsqueda del lugar, el lugar que uno no sabe cuál es, pero que sabe que en algún lugar está buscando ese lugar, es como un tipo ahí arriba, ¿viste?, en la posición de vamos!, bueno, pero pará que me pongo de acuerdo con éste (señala a Diego).

Diego: yo me lo acuerdo siempre en tránsito, fotografías en tránsito, entre una cosa que pasó y otra que va a venir, pero si tenemos que ubicar, así, cronológicamente, más o menos esa época, y la foto es: "angustia y cañita voladora", ahí está, pero fuerte, angustia fuerte y cañita voladora fuerte, pero muy fuerte eh, en lugares donde decís: "bueno, vamos con todo", a ver si realmente hay que investigar, si realmente le di curso a la curiosidad, a ver hasta se puede como averiguar, no te hablo solamente de lo artístico, de lo creativo, o por ahí es todo creativo, pero, no sé, ver hasta dónde se puede entender y se puede medir el gran esfuerzo o la gran voluntad. Todo, entero. "Vamos a hacer esto: vamos con todo". O sea, todo lo que sucede, sucede alrededor de esto, ni siquiera quiero decir que fue un error, no lo tomo como un error, lo tomo como un desafío que en ese momento tenía que pasar por ese lugar para llegar a algo porque son como las etapas. Simplemente las etapas porque vos tenés esa combustión. Ese tránsito. Lo recuerdo como un tránsito con un bi-power todo el día. Desde el sentido de ver que si éstas son las emociones, yo quiero ver realmente cómo son las emociones en este lugar. Entonces todo estaba enmarcado dentro de las emociones que tenían que ver con la música de esas emociones y la música tenía que ver con las emociones que se transmitían en ese momento y toda mi vida estaba como dentro de una emoción fuerte, muy fuerte.

Ricardo: en realidad ¿cómo diferencias la música de tu vida? si en realidad es lo mismo. Uno piensa que son distintas cosas pero nunca te podés separar de ninguna de las dos. Porque las dos van juntas todo el tiempo. La música te acompaña soñando, despierto, tocando o no tocando y la vida obviamente te acompaña todo ese tiempo. O sea que la diferenciación de eso no es posible.

Gastón: por eso es interesante este recorrido, no ver la historia por hechos sino como ese tránsito que se sigue escribiendo. Uno materializa públicamente algunos hechos (discos, conciertos) pero en el medio lo que pasa es como se va transitando eso en el cuerpo de uno, y las reflexiones. ¿Cómo eso después toma cuerpo en "La Era de la boludez"?, por ejemplo. Una época, un contexto, una manera de pensar las canciones y todas las preguntas sobre el mundo y sobre uno que atraviesan ese disco.

Ricardo: es que lo que más juntás en el transcurso de la vida y sobretodo cuando de alguna manera a la fuerza pero te diste cuenta que no te queda otra que hacer lo que hacés. Porque es inevitable, es tu vida. Empiezan todas las grandes preguntas, empiezan a aparecerse las grandes preguntas que no son grandes preguntas, son preguntas que antes estaban sumergidas en el ir hacia un lugar a buscar ¿dónde me pongo?, ¿quién carajo soy? Como preguntas iniciales. Después llegan las otras, las preguntas que tienen que ver con lo que viene de afuera y cómo vos seguís internamente fortaleciendo ese cuando estábamos en la sala allá abajo y salíamos a tomar el fresco, todas estas cosas no existían, ¿porqué ahora existen? ¿Y por qué esto ahora que existe me tiene que modificar en esencia? Sí me va a modificar en el cuestionamiento pero no en esencia. En esencia voy a seguir haciendo las cosas desde el mismo lugar. Desde el cuestionamiento voy a crecer. Voy a saber qué hacer con esto que viene y qué es lo que vuelve de eso que viene.

Diego: también hay un contexto histórico social de hechos que remarcan el porqué de ese sentimiento o esa manera de ser en esos momentos. De un sistema social que acredita determinadas cosas con sus autoridades y sus realidades y que a su vez viene de otro anterior. Si lo tenemos que enmarcar históricamente en algo que sucedió, pertenecemos a una generación que fue acribillada en todo sentido. Pasaban balas por al lado de la cabeza y justo mirábamos para allá y no nos pegaron. Y desde la cultura en sí que determinó un caos que iba más allá de las balas. Que terminó en las balas o que empezó en las balas, no sé. Lo entiendo cómo que salimos a buscar nuestro propio refugio en medio de toda esa crisis social. Era con la música. Estábamos buscando una casita para poder resguardarnos. Ese lugar donde vos te podés identificar para protegerte con algo,. Entonces también está la idea de protegerse y de buscar una protección en lo que estábamos haciendo. Y tirando, diciendo cosas y tocando de determinada manera. Porque el sonido también tiene que ver. Ni siquiera digo rock, pero el tener que tocar instrumentos con volumen y con distorsiones y con todo eso no es porque solamente lo escuchábamos de Led Zeppelin, era porque realmente a mí me liberaba de algo, tenía como una cobertura.

Ricardo: creás tu atmósfera, tu microclima. Tu pequeño Sí.

Diego: que sé yo, lo que otro en un momento por algún accionar psicológico, cultural, hubiese agarrado un arma para defender una idea, quizás nosotros agarramos un instrumento para defender lo mismo. Una idea.

Ricardo: lo que pasa es que el volumen de cada uno, y la situación de tener que hacerse cargo de uno y de hacerse cargo de más que uno, lo cual ya es un problema (porque hacerse cargo de uno ya es un problema) te lleva a tener distintas intensidades pero de esto se trata. De generar tu propio espacio. Y que ese espacio se mantenga como tu propio espacio. El problema es cuando generás tu propio espacio y el espacio es apuntado desde algún lugar, desde donde hiciste un disco que lo escuchó tanta gente y ese espacio tuyo empieza a ser compartido, lo que no significa que ese espacio sea posible de invadir. No. Se puede compartir, no lo podes invadir. No me invadas, compartilo. Está todo bien, quedate en casa, pero no me quieras correr a mí de mi casa porque es el espacio que yo generé para mí. Que lo puedo compartir. Ahí es donde viene el afuera. Que todo el tiempo está de alguna manera buscando meterse ahí en esos lugares y apropiarlos. O simplemente ponerlos en un lugar que no es donde vos querías ponerlo.

Gastón: una frase de ustedes que sintetiza todo esto y que es terriblemente hermosa es "la monstruosa ilusión". Y más si le pegás: "del amor". Define el proyecto de una vida: es alentadora, pero tenés que hacerte cargo.
Esa ilusión amplificada, compartida. En "gol de mujer" aparece recorriendo determinadas lecturas sobre distintas instituciones de la época: la Iglesia, el Poder, el espanto, el amor. Digo "gol de mujer" y me refiero no necesariamente a las canciones más conocidas sino a "Zombie", "El fantasio", "Vientito del Tucumán" que son conmovedoras y muestran ese tránsito hacia una ilusión que es monstruosa.

Ricardo: "cien cuadras de cola"... verlas, pasar y decir: ¿para qué? No para mí, yo no me voy a poner ahí pero entonces lo tengo que contar. Porque estoy contando lo que a mí me pasó. Hay que contarlas para uno pero nunca queda para uno. Porque terminan en un disco y alguien las toma, y la devolución de eso es buena porque no es de todos. Es del que le ocurre algo parecido. Claro..."la monstruosa ilusión" una cosa que no reparás hasta que vos me la devolvés en un escrito y yo la leo como si vos la escribieras entonces me pega como la leíste vos. Tuve esa posibilidad, de que me pegue eso y se te aparece todo. Se te aparece el topo. El topo que sueña con esa ilusión y que de pronto es monstruosa porque la sociedad te indica que eso está mal. Entonces se convierte en un monstruo y se hace tan grande que decís: ¿podré o vamos juntos?. Hasta que me di cuenta que esto no es un monstruo es mi ilusión y no le hace mal a nadie.
Es monstruosa porque uno se anima al fantasma, al monstruo. Y ¿dónde está el monstruo? Nadie lo ve pero está ahí. A sí, y ¿está? Yo me tiro al agua a ver si realmente está el monstruo, porque la verdad ¿me voy a pasar la vida sin cruzar el lago porque me dijeron que hay un monstruo ahí? NO!, prefiero perder la vida pensando que voy a llegar al otro lado y que el monstruo no existió. Y que simplemente es una ilusión.

Diego: yo tengo una experiencia personal en esa época que justamente tiene que ver con todo lo que estamos hablando que es la revelación del monstruo puesto en los términos de esa gran ilusión juntando eso con la curiosidad tremenda de reconocerlo y enfrentarlo que es lo que yo entiendo, hoy, que en esa química yo exploté. Y me enfermé.

Ricardo: claro, el proceso de la explosión es el disco que quedó en el medio entre "Gol de mujer" y "La era de la boludéz". Las situaciones que terminan en discos pero lo que encierran es el proceso interno humano. De cómo atravesamos cada era. Y cada situación.

Diego: que sé yo. Por ahí estoy hablando de algo que tiene que ver con sensibilidades y con intuiciones o con curiosidades, con márgenes de cosas con emociones. Pero de todo ese gran quilombo yo determiné una descomposición orgánica. Revelé situaciones. Entiendo que en ese momento exploté, de todo. De la revelación de toda esa gran ilusión, de todo ese pasaje me encontré con una puerta y dije: "tengo que pasar la puerta". Pum. Exploté.

Ricardo: "mimoso a marzo". ¿Porqué? Porque se llevó mimo. Mimo se lo llevó, no pudo con el mimo, se lo llevó a marzo. Y cuenta justamente eso: el icono drogado amoral o animal que siempre era o una cosa o la otra pero que tiene que ver con eso. ¿Con el capo en qué?: en batalla naval. ¿El capo en qué? Como el campeón de ping pong. ¿El campeón de qué?...esas pequeñas cosas y el afecto, y el amor que va entre esos discos que los discos no son nada. Lo que es, es el proceso de haber puesto esa palabra, de haber convertido el dolor en una pequeña poesía que no es más que eso. Que después termina en un disco.

Gastón: una de las más viejas frases sobre el arte dice: "todo arte está hecho para luchar contra la muerte".

Diego: es como un sentido de protección.

Ricardo: está buscando sus formas.

Diego: como decir: pará un cachito que ésa es la única que no me banco, de las demás me banco cualquiera. Pero de ésa dame algo que no la entiendo. Entonces vamos a hacer algo para protegernos de ésa.

Ricardo: ¿la muerte de qué, del sueño?. Esa muerte está ahí.

Gastón: "no vaya a ser que no es"

Ricardo: claro: "no vaya a ser que no es". Tiene eso: "angustia y cañita voladora". Volvés siempre.

Diego: en toda esa desazón de la nada están las cosas más profundas, están las emociones más fuertes. Y de ahí están las respuestas más fuertes. Porque de todo eso de golpe no hay absolutamente nada y lo podés llegar a pensar también y lo podés llegar a creer como una curiosidad: acá no hay absolutamente nada. Listo. Pum. A ver cómo hago para salir. Seguramente para buscar las defensas. Estás en tránsito todo el tiempo. Hay que buscar la manera de poder aguantarla. Tener con qué.

Ricardo: claro, no es aguantar la vida, es aguantar tu sueño. Tengo que buscar la manera de seguir teniendo la misma energía para que esta pequeña cosa que hago en este mundo sea mía, siga siendo mi lugar, mi sonido, mi mundo.

Diego: es como buscar el anticuerpo para eso y enfermar para no morir.





Gastón: me acuerdo cuando salió el "Narigón" de una de las cosas que en ese momento hablábamos mucho sobre ese proceso que se da en la música, que es ¿de dónde vienen los recambios?, la audacia. Cuando salió el Narigón me acuerdo que hablábamos sobre el color verde de ese disco vinculado a cierto ingreso de la conexión con los remixes de las canciones, que en realidad no era algo nuevo porque venía de Sumo, pero que para algunos tomó estado público. Siempre cuando circula una lectura sobre algo que hace otro circula por pedazos, por rumores, por desinformación pero pensa que en esos términos lo más abstracto era el color verde, ese verde particular, cierta audacia en ver que los que podrían ser los más "conservadores" porque son más grandes y tienen más tiempo, son los que más arriesgan. Me parece que hay una de las claves de ese proceso que es que cada momento tiene una audacia nueva, interna, una nueva pregunta hasta que uno va encontrando modos de sintetizarlo en frases como "piden el actor de lo que fui".

Ricardo: claro, ¿por qué? Y aparte esa cosa de no obedecer. Es importantísima en esto. ¿Por qué hacer lo que ya está hecho? ¿por qué ser conservador? ¿De qué? ¿Conservador de qué? ¿qué conservás? ¿qué es lo que estamos guardando? Nada. Porqué de "La era de la Boludéz" a "otroletravaladna" no hay. ¿qué pasó entre esto y esto?... ¿qué pasó? la vida pasó. Es lo que estamos contando ahora. Pasó que no te quedás quieto nunca porque si te quedás quieto te pegan. Entonces tenés que ir en zigzag, buscando tu camino. Como cuando caminás en la playa nunca caminás derechito. Cuando mirás para atrás venís así, así es la vida, es el zigzag, todo el tiempo vas haciendo este movimiento. En ese movimiento vas creciendo y en ese crecer lo sintetizás entre disco y disco pero todo ese proceso cuando llega el otro disco ¿por qué tenés que ser como el anterior? Si vos seguís caminando. No hay nada igual salvo la pulsión, que es lo único que te hace ir para allá y si vamos para allá nunca vas a estar acá. Porque dijiste para allá y estás acá.
Ya escribiste tu historia hasta acá. Le pusiste las letras a la angustia y a la felicidad y a los estados de ánimo. De alguna manera agradecés o reconocés la vida en palabras, en agradecimientos a través de las palabras o en el fortalecimiento a través de las palabras: me siento más fuerte porque pude escribir.
Entonces a partir que pude escribir esto puedo ir para acá, me leo y ya está. Es como haber generado un nuevo espacio dentro de tu espacio.

Gastón: de pronto la presencia de los pájaros en la imagen de los discos.

Ricardo: te das cuenta que ahí es como que uno deja ver realmente sus cosas. Apareció el pequeño pajarito que le dio lugar a que eso termine donde terminó. Porque es eso, todo está. El asunto es cómo uno va madurando sus propias cosas para creerse eso. Toda la historia en todos sus lugares: la letra y hasta en ese rasgo que le pertenece a él (Diego) y que él te va a contar mejor que yo.

Diego: pienso lo mismo, son cosas que aparecen y van funcionando más allá de la explicación que se le pueda dar. Una de las cosas que creo es que por unas ganas de sentirse en libertad nosotros... no tiene que ver tanto con la música. La música es un referente, como lo que realizaste con un sentimiento que te pasaba pero que no era hacer eso, después lo agarraste. Me acordaba de aquellos años cuando empecé a tocar y todo eso, en realidad yo no quería tocar, era querer estar en libertad. Entonces pasaban cosas cuando yo tenía ese sentimiento, y ¡qué sé yo porque agarraba un palo con la temperatura de la madera! y porque veía que otros lo hacían y que parecía que tenían una estética de esa libertad que yo entendía, como una reacción muy fuerte cuando vi una foto de Almendra. Bueno toda esa estética llevó a que ese sentimiento de libertad me llevara a hacer cosas y aprendimos a tocar los instrumentos no sé por qué. Porqué teníamos talento para poder hacerlo, ponele.

Ricardo: sí, talento para poder canalizarlo pero es la capacidad del juego. No dejar de jugar.

Diego: lo de los pájaros... sucede por lo mismo, como sucede todo esto que estamos intentando ponerle un formato para dar una explicación de un hecho cronológico y mientras estamos hablándolo el sentimiento ya está en lo que vamos a hacer. Estamos dando la explicación de por qué hicimos lo que hicimos. Pero una vez que pasó, ya estoy detrás de lo que yo más siento que es seguir haciendo lo que me dá esa libertad. Entonces a veces se me hace un poco difícil explicar por qué. ¡Qué sé yo los pájaros!...apareció... estoy pensando más ahora de las cosas que estamos diciendo que recordando lo que pensamos cuando lo hicimos. Y aparte cuando me acuerdo... yo me acuerdo de situaciones con él (Ricardo), cagándonos de la risa en el piso. Cuando estábamos haciendo eso que ahora está terminado en canciones y que me puedo reír o no o depende la lectura o un periodista puede decir lo serio de lo gracioso, lo gracioso de lo serio pero en ese momento estábamos pasándola.

Ricardo: pero también tiene que ver con el juego, yo me juntaba con él a jugar.

Diego: ahora parece importante pero en ese momento nos estábamos cagando de risa u odiando un montón. Las emociones: "poné eso: que se vayan a la concha de su madre" ponelo.

Ricardo: "andá a lavarte el orto": otroletrabaladna.

Gastón: es la destreza de la ternura.

Diego: ahora parece importante pero para mí fueron esas ganas de transitar por libertades.

Ricardo: pero tiene las libertades de cuando eras pendejo. Cuando tenías 4 años y el mundo era todo tuyo. Porque el mundo estaba dentro de tu cabeza. Vos no podías salir de tu casa. El mundo era tu cabeza y era todo tuyo. Ahí adentro hacías lo que querías y esa libertad del nene es lo que yo siento que por suerte no perdí por encontrar la forma a través de un pedazo de madera de poder seguir jugando. No tener que ponerme la ropa de grande. Seguir siendo un nene y que me pueda encontrar con el compañero: a jugar.
¡Vamos al patio a jugar, traé los cochecitos!

Diego: y encima, parece que está bueno. Te podés convencer a un punto en medio de todo lo que es las comparaciones o lo que es la autoridad o las jerarquías de algo que vos hacés y está bueno. ¿No? porque te podes confundir también.

Ricardo: y te hacés grande de golpe. Y el pibe ¿donde quedó? Se asustó, vio uno grande y se fue a la mierda. Claro, entró uno grande y uh!, guardá los juguetes que vino este y ¿quién es?

Diego: por ejemplo ahora estamos en una etapa de juntar los juguetes en el lugar donde ensayamos para no ir a pedir los juguetes a otro y que el otro te diga: no, estos juguetes son míos. te los presto pero estoy en el negocio entonces viene la parte comercial de los juguetes. Entonces te quedás con un juguete un rato y después no lo tenés más. Y entonces en un momento nos empezamos a decir: ¡che y por qué no nos compramos los juguetes nosotros. Ya que estamos jugando nosotros!....
Hay una parte donde sino pasa por lo coherente no sirve.

Gastón: también es dedicación, es perseverancia, es insistencia, es autocrítica.

Ricardo: sí, pero toda la otra parte, vamos a ponernos la armadura yo a éste lo peleo, saco la espada y vas a ver que le ganamos... es para poder seguir jugando porque si no vas a ver que viene ese y se lleva tus juguetes!!!!! Pero ¿sabes para qué se los lleva? No para jugar, ¡para tenerlos como trofeo!. Que esa es la cagada. Si me los sacaste y te los llevás y uh, mirá como juega este hijo de puta con mis juguetes, está bien. Pero si los vas a poner ahí, dejame seguir jugando. Pero si querés, para mí ¿a qué se reduce todo? A seguir jugando porque para mí fue muy complicado el proceso de poder tocar la guitarra ¿entendés?. Porque en la situación donde yo empiezo a tocar la guitarra ya había uno que tocaba la guitarra, entonces, con este está bien. Dos no. Dos haciendo eso que se supone no genera nada. Nada para lo que se refiere a una persona que tiene una mentalidad italiana de inmigrante. Venís tenés que trabajar, romperte las manos y llevar el pan a tu casa y toda una serie de elementos donde la música no entra. La música es "dejate de joder", "buscate un trabajo digno", casi te diría: honesto. Porque es como no... eso "es cosa de vagos". Armar tu mundo desde ese lugar es generar mucha fuerza. Yo agradezco eso. Si me hubieran dejado, por ahí no hubiera tenido la fuerza suficiente para bancarme lo que vino después. A mí me importaba tocar la guitarra porque era mi conexión, hoy te puedo dar esa lectura, con el juego. Era el único lugar donde yo podía crear otra vez, en vez de tener los soldaditos y apilarlos y no puedo tener 40 años y estar tirado jugando con los soldaditos, porque no, debería haberme animado y no tener que aprender a tocar la guitarra para poder seguir jugando. También encontré la guitarra como juego. Eso es lo que atraviesa toda esta historia, lo que atraviesa los discos, y que te dan un premio por algo que... ¿cómo vas a dar un premio por esto? y esto es mi mundo. Por eso también no lo vamos a buscar.

Diego: pensar que si hay un mérito por dónde tiene que venir. Tampoco podes decirle a la cultura de los premios de una ciudad desarrollada dónde están los premios.
Todo este tránsito es un instinto. Una fuerza instintiva que va y que lo podés intelectualizar y desarrollar pero que básicamente es un instinto.

Ricardo: para mí tiene, más allá de por qué uno está en este mundo y para qué uno está en este mundo, la pregunta que me he hecho muchas madrugadas, ¿para qué estoy en este mundo? Para hacer eso. Pero creo que el punto más fuerte es encontrar con quién hacerlo. Porqué el compañero de juego es fundamental. Si no, no sé. Algo a lo que no podría responder. Si respondo desde lo que conozco. Siento que todo lo que pasó, que trasciende todo, trasciende la historia porque vos podes hablar de los 17/18 años de Divididos y yo te puedo hablar de los 25 ó 26 años que estamos tocando juntos. Que trasciende a Sumo y que trasciende todo. Va para atrás y va a un lugar y decís ah! ¿no se conocieron en el Einstein? No, la verdad que no. Y encontrar con quien jugar es importantísimo. Te realimenta todo el tiempo: si cae uno el otro no y si el otro se levanta, el otro ayuda.

Gastón: ¿ahí están los dos en esa primera foto, no?

Ricardo: Claro. Ahí están los dos tipo de nuevo que todo el tiempo van a aparecer. Por eso lo primero que te dije fue lo de la foto porque la génesis de la historia tiene que ver con eso. Encontrar el otro ¿para qué?, para poder encontrar en el otro lo que de alguna manera a vos te falta y el otro encontrar en vos lo que a él le falta. Entonces balanceás una cosa y no tenés que crear el gran monstruo. Porque el gran monstruo tiene una sola cabeza y esa sola cabeza a veces piensa hacia un sólo lugar y cuando otra cabeza piensa hacia otro lugar, ahí viene la verdad, la reflexión: che boludo, ¿te parece? ¿o nos estamos yendo al carajo? Y puede ser. Es el estéreo.
"Uno lava y el otro seca" me dijo un día (se refiere a Diego). ¿No?

Diego: uno cose y el otro surfila... jajaja Y sí, indudablemente, ya lo dijo el filósofo Prodan: "éste es un mundo hecho para dos".

Ricardo: llevalo a todas las posibilidades.

La historia por supuesto corre ahora mismo y mientras vos leés esto, otras anotaciones de esta conversación se escriben en alguna parte del camino de este viaje.
Como el valiente que lleva todos los besos, esta lectura también puede ser la música para un viaje con otros.
El entusiasmo para un proyecto nuevo.
El tuyo.